Cicatrices y queloides

Las cicatrices son secuelas que persiste en la piel tras una herida o una úlcera cutánea. Según la profundidad de éstas, la secuela puede ser mayor o menor y ser más o menos visible o más o menos estética. En las cicatrices, el tejido normal de la piel es sustituido por tejido fibroso que es más compacto y menos elástico que el habitual. Existen distintos tipos de cicatriz, la atrófica que es delgada y la hipertrófica también llamada queloide, que es exuberante.

Los primeros meses tras la formación de una cicatriz o la aparición de estrías son fundamentales para conseguir una remodelación correcta de la piel de la zona e intentar conseguir que sean lo más imperceptibles posibles.

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Tipos de cicatrices y tratamientos

La mayoría de las cicatrices van remodelándose a lo largo de los meses, mejorando así su aspecto definitivo. Muchas de ellas no van a requerir tratamientos complementarios, no obstante, existe un grupo de cicatrices que conocemos como patológicas (antiestéticas y que ocasionan molestias), que son las siguientes:

  • Cicatrices o “marcas” de acné: Algunas lesiones de acné más profundas se resuelven desafortunadamente en forma de cicatrices deprimidas conocidas como varioliformes o en “picahielos”. Son como pequeñas depresiones, generalmente en las mejillas, que persisten a lo largo del tiempo, tras la resolución del acné. Podemos tratar todas estas cicatrices residuales del acné de las siguientes formas:
    • Láseres fraccionales: actualmente son el tratamiento de elección de este tipo de cicatrices una vez controlado el acné.
    • Peelings: especialmente indicados en cicatrices de acné más superficiales, con zonas pigmentadas (manchadas) asociadas y como tratamiento de mantenimiento tras control médico del acné.
    • Dermoabrasión
  • Cicatrices hipertróficas: a diferencia de las anteriores, son cicatrices sobrelevadas en la zona donde se ha producido la agresión a la piel. Pueden ser molestas con el roce. Su tratamiento es similar al que explicamos más adelante en el apartado de los queloides.
  • Queloides: son también sobrelevadas pero, a diferencia de las cicatrices hipertróficas, desbordan los límites de la herida inicial. Son cicatrices grandes, estrelladas, que en ocasiones no se reconocen como tal porque son de gran tamaño y no se relacionan con una herida inicial bastante más pequeña que la cicatriz resultante. Los queloides aparecen preferentemente en pacientes jóvenes y en determinadas localizaciones como la parte alta del pecho, espalda, hombros y las orejas. El tratamiento de los queloides es similar al de otras cicatrices pero con determinadas peculiaridades:
    • Láseres fraccionales: son capaces de remodelar la superficie de la cicatriz de forma gradual. Este tratamiento suele combinarse con el resto de láseres y medidas utilizadas para este tipo de cicatrices.
    • Láser vascular: Se utilizan para atenuar el color y la pigmentación que aparecen asociadas a la superficie de las cicatrices. También eliminan las antiestéticas dilataciones vasculares que se forman el interior del tejido cicatricial, homogeneizando la zona con la piel sana del alrededor.
  • Infiltraciones: se pueden inyectar una serie de medicamentos, principalmente corticoides, para disminuir el grosor exagerado de este tipo de cicatrices.
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