La cirugía dermatológica constituye una parte fundamental de la dermatología y abarca desde la extirpación de tumores cutáneos benignos hasta el tratamiento del cáncer de piel, una de las enfermedades más frecuentes en la población. Muchas de estas lesiones pueden producir molestias, crecimiento progresivo o problemas estéticos que pueden resolverse mediante procedimientos quirúrgicos realizados de forma ambulatoria y bajo anestesia local.
La cirugía del cáncer de piel representa una de las áreas más importantes de la cirugía dermatológica. El conocimiento específico del dermatólogo sobre el comportamiento de tumores como el carcinoma basocelular, el carcinoma epidermoide o el melanoma permite planificar tratamientos precisos, buscando siempre la curación completa de la lesión y los mejores resultados estéticos.
Además, la dermatología es una de las especialidades médicas con formación específica y capacitación para la realización de diversos procedimientos de cirugía estética facial, incluyendo blefaroplastias y correcciones quirúrgicas de defectos o alteraciones en zonas tan delicadas como los párpados, las orejas, la nariz o los labios. Tanto en cirugía reconstructiva como en cirugía estética facial, el objetivo es conseguir resultados funcionales y estéticos óptimos, preservando siempre la armonía, la naturalidad y la identidad de cada rostro.